lunes, diciembre 07, 2009

¡Premio!


-¿Cuál es tu príncipe favorito?
Sesshoumaru (Inuyasha) y si hablamos de príncipes de Disney es: Aladdin.

-¿Qué piensas de la justicia divina?
Pues la justicia divina es algo que sucede dependiendo de lo que crees que sucederá. La justicia divina debe ser "divina" por ende no creo que se algo que dependa de las personas, sino que si uno perdona y aprende a vivir perdonando, uno está libre de todo rencor o resentimiento y ya las cosas que deban suceder sucederán. Realmente es algo que depende de la perspectiva de la persona. Pero si esperas venganza divina, entonces no estarás en paz. Si perdonás entonces por tu parte ya cubrirás gran parte de esa justicia divina.

-¿Cuál es tu libro preferido?
Alicia en el país de las maravillas.

Estos dos premios van para:
♣ Remain Time After Time
♣ Ángeles Ocultos ~ Halo
♣ El Mundo de las Sombras
♣ Memorias de Nydras
♣ Criatúras de la Noche
♣ Cuenta Cuentos
♣ La Rana Eléctrica
♣ Un Extraño
♣ Una historia, Una chica
♣ Valentino Mansion


¡Agradecimientos especiales a Laila Michelle por este maravilloso premio!.
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Cartas del Escritor
Éste pequeño espaciolo usaré para responder algunos comentario a quiénes me han dejado. ¡Muchas gracias a todos aquellos que me dejan un comentario!. Todo comentario siempre es bienvenido, además recuerden que los comentario son gasolina para el escritor y siempre animan continuar con la historia. Espero ansiosa sus comentarios sobre esta historia.

Comentarios ~
Breendys.- Muchas gracias por tus comentarios, me alegra mucho que disfrutes de la historia. Realmente la historia tiene mucho misterio que al momento aún no puedo revelar, pero lo cierto es que Alice no está loca y todo lo que sucede tiene un clara explicación más adelante.

Comentario en cbox ~
Muchas gracias a todos los que leen mi historia, espero la continúen leyendo, siempre animan al escritor.

¡Nos vemos pronto en el siguiente capítulo!

Read more...

lunes, octubre 19, 2009

Alice's Tale: Capítulo II ~ La Habitación

"Who is tried to kill me?".
"I don't know".

II. La habitación.-

Odiaba el color de la habitación. Era de un blanco brillante que aturdía sus ojos, y no había nada, excepto por la silla de metal en medio. Aturdida, escondió su cabeza entre sus piernas mientras respiraba agitadamente. Cerró los ojos tratando de alejar las visiones, cuando levantó la vista se encontró sentada en la silla.

Frunció el ceño mientras pasaba una mano por su frente, "Estoy soñando", se repitió una, y otra vez. Trataba en lo posible de mantener la cordura, o al menos lo que le quedaba de cordura en aquellos momentos. Cerró sus ojos otra vez.

—¿Te sientes bien? —escuchó una voz a su lado, semi burlona. Levantó la cabeza asustada mirándo en todas direcciones sin encontrar a nadie.

"Estoy soñando"


—No, no estas soñando —una risa burlona siguió a la voz. —Solo no estas despierta.

—¿¡Quién esta ahí!? —gritó atemorizada mientras se levantaba de la silla.

—No soy nadie y soy todo, Alice.

—¿Qué?

—Tienes que despertar.

—Ya estoy despierta —apretó su mano en un puño. En ese instante, una mano se depositó en su hombro, asustada todo su cuerpo se paralizó, intentó voltear su mirada pero no podía hacerlo.

—No, no estás despierta.

"¡Alice!"

Abrió sus ojos verdes de un solo golpe, para encontrarse con el olor familiar a antiséptico. Miró a su lado para encontrarse cara a cara con su desesperada tía. Se incorporó de la cama perpleja de sus extraños sueños. Aún tenía la sensación de que continuaba soñando.

—¡Alice!, ¿qué sucedió? —preguntó su tía mientras colocaba una mano sobre su hombro, ese acto trató una terrible sensación dentro de Alice. Miró a su tía atentamente, sin contestar. —Me dijeron que te desmayaste en el pasillo y que tenías una extraña cortadura en tu brazo —preocupada selañó el sitio de la herida.

—No fue nada —mintió. —Cuando bajaba las escaleras, tuve un mareo y me desmayé, creo que en el proceso terminé lastimando mi hombro.

—Alice, yo...

—¡Buenas! —entró un médico con una sonrisa —señora, podemos hablar —miró a la joven unos instantes —no te preocupes Alice, la herida no es grave, solo necesitas reposo y podrás regresar a casa.
—Gracias.

—Vuelvo en un momento —dijo su tía mientras se levantaba y salía de la habitación. Cuando estuvo sola, la chica tuvo un momento para descubrir donde se encontraba y porque estaba ahí.

—Es es el hospital —cerró sus ojos un instante —sea como fuera, siempre regreso a éste lugar...

—Entonces deberías dejar de hacerlo, ¿no crees? —una voz masculina la levantó de golpe, asustada miró en dirección a la puerta de entrada al muchacho de cabello oscuro y ojos verdes brillantes casi dorados que se encontraba ahí. Si aquel chico era el mismo que conoció en la mñana en el callejón —La maestra me dijo que trajera tu maleta de clases...

—¿Eh? —Alice miró el objeto, después de salir corriendo de la clase, había olvidado todo en su lugar. —Gracias, no tenías porque hacerlo...

—No, no tenía —sonrió burlonamente —pero lo hice —se acercó a la cama de la muchacha y dejó la mochila, sentándose junto a ella y mirándola con atención, Alice por un instante se sintió cohibida de la presencia tan cercana de chico a ella, sus ojos verdes eran demasiado llamátivos. Un leve rubor subió a sus mejillas.

—¿Tengo algo en la cara? —preguntó nerviosa mientras evitaba hacer contacto visual, entonces el muchacho cambio su mirada sería y sonrió.

—Págame.

—¿Qué?.

—Te traje la maleta, ahora págame —respondió sonriendo, más y más que Alice pensó que era imposible mientras levantaba la mano. Frunció el ceño molesta y desvió la mirada a otro sitio.

—No tengo porque pagarte nada, la maestra fue la que te pidió que trajeras mis cosas, así que no tengo que darte nada.

—¿Ni siquiera un beso?

—¿¡Qué!? —las mejillas de Alice comenzaban a quemar, entonces sin previo aviso, el muchacho comenzó a descender su cabeza lentamente, los ojos de la chica se dirigieron a los labios atractivos del muchacho antes de cerrar los ojos. Entonces sintió un golpecito en su frente.

—JAJAJAJAJA —el muchacho comenzó a reirse y Alice levantó la mano, molesta, intentando golpearlo, pero el chico la detuvo sujetando su muñeca mientras su mirada volvía a ser seria como hace unos segundos —Me llamo Klaus.

—No me interesa el nombre de una persona como tú —forcejeó un poco y soltó su muñeca —¡eres un atrevido!.

—Pero admité que querías que te besará. —una sonrisa encantadora volvió a adornar aquel rostro atractivo y Alice soltó un bufido avergonzado. No podía creer que aquel chico fuera tan... "arrogante". Si tan solo en la mañana la había tratado como una enfermedad y práctiamente ignorado por completo.

—Eso no es cierto —dijo la joven molesta. —No te creas tanto —frunció el ceño.

—Mhmm... —el muchacho la observó unos segundos más, era extraño la facilidad con la que cambiaba de humor de un momento a otro. —Bueno, lo único que tenía... era traer tus cuadernos.

—Gracias —murmuró Alice mientras lo observaba unos segundos, no podía negar que era un muchacho "guapo" de cabello oscuro y ojos verdes de un tono dorado, casi, felinos. Un leve rubor volvió a cubrir las mejillas.

"¡Tonta!" se grito a si misma mientras cerraba los ojos, al abrirlos encontró que su extraño acompañante la miraba con una sonrisa pícara, algo burlona. —¿Qué es lo que estás mirando?.

—Supongo que acabas de tener una fantasía pecaminosas conmigo, ¿no? —el rostro completo de Alice se volvió de un rojo intenso como un tomate.

—¿¡Qué!? —frunció el ceño, tomando una almohada detrás de ella la lanzo al joven. —¡Vete!.

—¡Nos vemos!.. A-l-i-c-e —se despidió el joven con cierta tinte de irónía en su voz mientras esquivaba la almohada. Cuando se quedó sola de nuevo en la habitación Alice dio un rapido respiro con toda la ira y frustración contenidas. Solo bastaron unos segundos y una sola persona, que apenas conocía había hecho que perdiera su paciencia, completamente.

—Alice...

—¿¡Qué!? —gritó molesta, pero bajo la cara humillada al darse cuenta de que su tía se encontraba en la entrada de la puerta. —Lo siento... yo...

—Esta bien, querida, vamos... te ayudaré a cambiarte, tenemos que llegar a casa y discutir algo.

---

—¡No me parece justo, no estoy loca! —Alice se quejó molesta mientras apretaba sus manos contra la falda del uniforme que llevaba puesta, mientras continuaba hablando a la muchacha en la sala principal de la casa donde ambas vivían.

—Alice, el doctor dijo que estas teniendo demasiado alucionaciones... que necesitas estar en constante observación y con un cuidado que no puedo ofrecerte.

—De alguna forma lo único que quieres es deshacerte de mi... —la mujer de ojos castaños se sentó junto a la muchacha.

—Alice, miráme —tomó su mentón para hacer que la chica la mirará atentamente. —Sé que no te agrada la idea de entrar en un instituto psiquiátrico, pero necesitas ayuda... y no puedo hacerlo sola.

—¡No estoy loca! —se quejó —Solo tuve un pequeño accidente... no signifi...

—Alice, el conserje que te encontró, dijo que estabas hablando de un "conejo blanco". ¿Tienes la menor idea de que eso significa?.

—¿Qué no dormí bien la noche anterior?.

—Nunca duermes las noches y la noche anterior, y ha sido así desde que despertaste... Alice, querida, estoy preocupada.

—¿Por qué entonces no puede tratarme un psicológo aquí en casa?.

—Porque estás teniendo alucionaciones y es algo que un simple psicólogo no podría manejar.

—¡No! —se levantó molesta de su asiento y salió corriendo hacia su habitación, cerrándola con fuerza. En su ira lanzo todos los objetos que tenía acomodados en un pequeño velador junto a su cama, los cristales del marco de la foto de sus padres, salieron volando para inscrustrarse en su mano. —¡Ay!.

Cayó al suelo, arrodillada, mientras observaba la herida en su mano que comenzaba a sangrar, miró en dirección a la puerta por si su tía entraba pero al ver que no sucedía, se tranquilizó. No necesitaba que la llevarán al hospital.

Intentó quitar el cristal incrustado en su mano, pero al hacerlo, un dolor filoso y desgarrador la quebró. Mordió su labio inferior evitando gritar. Lentamente se levántó y fue al baño, cerrando la puerta blanca detrás de ella, colocando la mano sobre el lavamanos y abriendo la llave para dejar que el agua corriera.

Nuevamente, está vez poniendo un pedazo de papel higiénico grueso en su boca, intentó retirar el cristal de la herida. El dolor era intenso, cerró sus ojos unos segundos.

"No cierres los ojos"

Los abrió sorprendida para encontrarse a sí misma en la misma silla que había estado en sus sueños, mirándo a una gran pared blanca. Estrechó la mirada mientras dos manos se colocaban en sus hombros.

—Todo estará bien, querida mía...

—¡No! —gritó cuando las manos se transformaron en cuchillas. Un sonoró golpe hizo que abriera los ojos una vez más para encontrarse en el baño, mientras el fragmento de cristal ensangrentado se encontraba en el lavamanos y su mano sangraba descontroladamente. Con rápidez, tomó una toalla y la colocó sobre su mano esperando que dejará de sangrar.

Pero al parecer eso no estaba sucediendo. En ese instante la puerta blanca se abrió y vio los ojos aterrorizados de su tía mientras se acercaba a ella y la tomaba del brazo, llevándola fuera de la casa, tendría que ir al hospital nuevamente.
---

Parecía que su destino era, sin duda estar en aquella habitación de hospital. Frunció el ceño extremadamente molesta mientras miraba en dirección donde se encontraban conversando su tía con el doctor. Lo más seguro es que se quedarí aquella noche en el hospital. Aburrida y frustrada por las malas acciones que al parecer siempre la llevaban al mismo lugar, Alice, prendió el televisor justo en una noticia bastante.... extraña.

"No sé sabe los detalles de la ejecución, pero con esta joven encontrada son alrededor de 5 víctimas en solo tres semanas, la polícia está buscando la posibilidad de un asesino en serie en la ciudad, hasta el momento no se sabe nada excepto la forma particular de ejecutar a sus víctimas... desgarrando el pecho..."

Y la televisión se apagó, a su lado su tía se encontraba molesta mirándola seriamente, mientras cruzaba sus brazos.

—Estaba un poco aburrida.

—Alice, ¿qué sucedió? —preguntó casí temerosa de saberlo.

—No intenté suicidarme... si es lo que quieres saber.

—El doctor cree que es preferible que te quedes esta noche aquí... para observaciones.

—¡Pero Tía...! —sus palabras fueron acalladas inmediatamente.

—Talvez, no tenga la edad correcta para ser tu madre, pero soy quién cuida de tí ahora, así que está noche te quedarás aquí. Y no hay peros que valgan.

La mirada de la mujer era extremadamente seria, Alice lanzó un bufido molesta. Realmente odiaba el hospital había estado dormida por mucho tiempo, para terminar... en aquellas condiciones. Sin embargo aceptó lo que su tía trataba de decirle. Pasaron unos minutos en silencio, mientras la muchacha solo miraba hacia la ventana. Irónicamente, aquella habitación era similar a la que había soñado un día antes.

—Puedes cerrar la ventana, por favor.

—Claro, querida... —fue lo último que se pronunciaron, después de que su tía hiciera lo que ella le pidió se despidió de ella con un beso y salió de la habitación mientras Alice, se cobijaba con las sábanas blancas, esperaba que la noche, no estuviera colmada de pesadillas.

Cuán equivocada estaba.

~Fin Capítulo II: La habitación.

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Notas de autor: lamento mi demora en éste capítulo, me tomó más tiempo del que esperaba por una serie de contratiempos personales, además de un bloqueo creativo, espero les agrade está nueva entrega, trataré de escribir más pronto el siguiente cápitulo. ¡muchas gracias por leer y sus comentarios!.

¡No olviden comentar el nuevo capítulo!

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